Raparació significativa
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La reparación significativa es una responsabilidad de todos

Una justa resolución de un conflicto en la cultura restaurativa debe permitir una reparación significativa. Una reparación significativa va mucho más allá de la “restitución física”: busca sanar y restaurar las relaciones entre las partes afectadas (víctima, ofensor y comunidad), promoviendo la reconciliación y reparación integral del daño a nivel físico, relacional, estructural y simbólico.

Por ejemplo, si un estudiante ha robado un objeto, la reparación no consiste únicamente en devolver el objeto robado y pedir perdón, aunque el arrepentimiento sea sincero y la búsqueda de perdón honesta. Esta aproximación corresponde a una justicia retributiva.

Grados de restauración

En el contexto de la justicia restaurativa, la reparación significativa se refiere a un proceso integral que busca sanar y restaurar a las personas, las relaciones y la comunidad afectada, yendo más allá de la simple compensación material. El primer grado de restauración podría ser esta reparación del año causado, devolviendo el objeto robado. Sin embargo, este nivel físico es claramente insuficiente.

Es necesario un segundo grado de reparación, el nivel relacional. Es decir, es necesario recuperar la confianza y la comunicación con las personas afectadas y reconstruir el tejido social sobre la base de la interdependencia y la comunidad.

También es necesario un tercer grado de reparación, el nivel estructural. Es decir, es necesario recuperar la confianza entre las personas y en la convivencia en el centro educativo. Es necesario realizar acciones para recuperar la degradación de los acuerdos sobre los espacios y las formas de funcionamiento y organización que un robo puede haber cuestionado.

Finalmente, es necesaria una reparación a nivel simbólico, pues también es necesario reafirmar los valores que quizás se han perdido o cuestionado, como la seguridad o la confianza. En el instituto Angeleta Ferrer de Barcelona nos regimos por el criterio fundacional de ser un grupo y cuidarnos. Los valores de cuidado y de grupo se han puesto en cuestión, también habrá que recuperarlos.

Responsabilidades compartidas

Por último, debe considerarse que en una verdadera cultura restaurativa la responsabilidad de la reparación es de toda la comunidad, no solamente de las personas infractoras que han causado el daño directamente.

También nos podemos interrogar nosotros sobre qué tipo de comunidad somos que da cabida a estas acciones y qué acciones preventivas hemos realizado sobre las causas profundas de estas acciones. Debemos preguntarnos a nosotros qué parte de corresponsabilidad tenemos y, en consecuencia, qué acciones podemos emprender para mejorar colectivamente la situación y crear condiciones de cuidado y respeto para que nadie en nuestra comunidad resuelva sus necesidades a través de un robo.

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