Modelo docente, modelo pedagógico
El Sistema Internacional de Observación y Feedback Docente (ISTOF-II) es una herramienta internacional del mundo anglosajón para promover la calidad en la educación y, concretamente, mejorar las competencias profesionales de los docentes. Sin entrar en detalles, se basa en la observación y el feedback entre iguales, como anuncia su título.
Lo que me interesa destacar es que lo que observamos y lo que estamos tratando de mejorar con esta herramienta es más relevante que la propia herramienta. Y aquí es donde, a través de ciertos componentes a observar, podemos identificar una cultura subyacente, un modelo implícito de lo que es un buen docente y un buen entorno de aprendizaje.
Estos son los componentes que centran la observación ISTOF-II:
Componente 1: Evaluación y valoración.
Componente 2: Diferenciación e inclusión.
Componente 3: Claridad de la instrucción.
Componente 4: Habilidades de instrucción.
Componente 5: Promover el aprendizaje activo y desarrollo de habilidades meta-cognitivas.
Componente 6: Clima en el aula.
Componente 7: Gestión de la clase
¿Cuál es el modelo subyacente? Un profesor, un aula, un grupo. Instrucción directa, diferenciación, inclusión. Una “clase tradicional” que queremos enriquecer y mejorar (¡viva!) asegurando el aprendizaje activo y la metacognición, un buen “clima de aula” y una buena gestión de la clase.
No observaremos ni la voz del alumno, ni la negociación de los objetivos, ni la personalización del aprendizaje, ni la calidad relacional, por ejemplo. Tampoco contemplamos un «entorno de aprendizaje», que puede ser cualquier espacio preparado.
En definitiva, unas gafas con una mirada limitada que, en el mejor de los casos, nos mejorará un modelo con un propósito educativo insuficiente que no responde a las necesidades de aprendizaje de nuestros niños y jóvenes.







