La relación entre el equipo impulsor y el equipo directivo de un centro educativo es siempre una relación compleja. El equipo impulsor no responde a ninguna jerarquía de la escuela. Debe estar formado por voluntarios, por maestros que se consideran agentes del cambio comprometidos con la transformación del centro. El equipo directivo, en cambio, está formado por los responsables de la gestión y del liderazgo pedagógico del centro, con unas tareas específicas que deben permitir una buena dirección del centro. Su compromiso con el cambio está supeditado a la gestión y el buen funcionamiento del centro.

Equip impulsors de l'Escola Les Savines

Equipo directivo y equipo impulsor de la escuela Les Savines

Por decirlo de alguna manera, el equipo impulsor siempre está “empujando” el equipo directivo, proponiendo asumir riesgos, replantear cosas, actuar. Proponiendo cambios y desarrollándolos ellos, no el equipo directivo, especialmente en las primeras fases. El equipo directivo debe garantizar que las propuestas sean compatibles con la gestión del centro, sean adecuadas al ritmo del cambio que el conjunto del claustro – no solamente el equipo impulsor- es capaz de asumir. Por ello, hay una tensión permanente y necesaria entre el equipo impulsor y el equipo directivo. Una tensión entre la buena gestión y la transformación del centro.

Es necesario, sin embargo, que el equipo impulsor y el equipo directivo tengan una visión compartida del futuro deseado, precisamente para no ir en direcciones contrarias. Es decir, pueden discrepar sobre la velocidad del cambio, sobre las formas del cambio… pero no sobre la dirección o el objetivo del cambio. Por ello, es aconsejable que haya un grado de interdependencia y de autonomía equilibrado entre el equipo impulsor y el equipo directivo. En la muestra representativa de Escuela Nueva 21, hemos aconsejado que al equipo impulsor haya un miembro del equipo directivo. Pero no todo el equipo directivo, ya que el equipo impulsor no es un equipo directivo ampliado.

Encontrar ese equilibrio es uno de los retos importantes en los procesos de transformación, una responsabilidad compartida que hay que gestionar con sensatez, transparencia y generosidad mutua.